Wednesday, October 10, 2018

May I Ask You A Question? (¿Puedo hacerte una pregunta?)

I tend to ask a lot of questions.

Perhaps it's from my personality. Or maybe it's from years of illness, when I spent hours a day just thinking. Maybe it's the writer in me, always asking: "Why, what, when, where, how?" Or perhaps it's from being trained as a life coach....

It's probably all of these factors - that leave me with more questions than answers, pretty much every day.

Do you ask a lot of questions? If so, you understand what I'm talking about. But if not, I know you do ask some questions. Think about the questions you often ask. Do you ask yourself questions? Do you ask God questions? Do you feel like your questions are answered more often than not? Or does it seem like they just go on being unanswered?

(I did warn you that I ask a lot of questions, lol.) =)

Questions actually play a vital role in our lives...

*They open the way for communication.
*They cause us to think, to consider, to evaluate, and to make decisions.
*Questions bring to life possibilities.
*Questions remind us that we aren't perfect, and we don't know it all.

What else do you think questions do in your life?

So why am I going on and on about questions? Good question. =)

Here's today's revelation for me: You can't have an answer, without first having a question.

I like answers. I like to know what's true, what's the right thing, what's the best path, etc. But I won't necessarily know those things until I ask some questions.

I think the challenge for us is learning to ask the best questions. How do we get beyond the surface questions? How do we move past the visible things to the real heart issues? Where do we get the courage we need to ask what it is we really want to know?

I think the easy answer is that learning to ask the best questions is a process. When I first started life coaching, I had a few good questions I knew to ask. Then I would talk with experienced life coaches, and I was amazed at some of the questions they asked. They had developed the skill of learning to ask the best questions. And they were able to help people experience the transformation they wanted in their lives.

Learning to ask questions - to ourselves, to others, and to God - is a process. Thankfully the Holy Spirit is our Counselor, and He helps us. It's a good thing too, because in the process of asking questions...

I usually learn some things I didn't necessarily want to know.
I may not get answers to certain things I ask.
I don't always like the answers I do get.
I often end up with even more questions than when I started.

...but if I don't ask, then I won't learn, and I won't get any answers, and I probably won't experience the change and transformation I really do want in my life.

Questions are a tool God has given us, to be used with humility, openness, curiosity, patience, and courage.

So in case you haven't noticed yet, this post is really more about asking you a question than giving you an answer. =)

What do you desire most?
Who do you want to be one year from now?
What holds you back from asking the questions that stir in your soul?

Are you ready to start asking questions?
or
Are you willing to keep waiting for answers you've sought?
or
Are you enjoying the process of asking, learning, waiting, and being transformed?

Wherever you are today, I hope this post causes you to think. I hope it leads you to ask questions, and keep asking, and keep seeking...and see God do more than you ever thought possible.

"Ask, and it will be given to you; seek, and you will find; knock, and it will opened to you. For everyone who asks receives, and he who seeks finds, and to him who knocks it will be opened."
-Jesus (Matthew 7:7-8)


¿Puedo hacerte una pregunta?
Tengo tendencia a hacer muchas preguntas.
Tal vez sea por mi personalidad. O quizás por mis años de enfermedad cuando pasé muchas horas al día solamente pensando. Tal vez la escritora que hay en mí, siempre preguntando: “¿Por qué, qué, cuándo, dónde, cómo?” O tal vez por estar entrenada como consejera de vida…
Es probable que sean todos estos factores que me dejan con más preguntas que respuestas casi todos los días.
¿Haces muchas preguntas? Si así es, entiendes de lo que estoy hablando. Pero si no, sé que haces algunas. Piensa sobre las preguntas que haces con frecuencia. ¿Te haces preguntas a ti mismo? ¿Le haces preguntas a Dios? ¿Sientes como que tus preguntas son respondidas con más frecuencia que no? O ¿parece como que sencillamente no son respondidas?
 (Te advertí que hago muchas preguntas, ¿cierto?) =)
Las preguntas en realidad juegan un papel vital en nuestras vidas…
*Abren la vía para la comunicación.
*Nos hacen pensar, considerar, evaluar, y tomar decisiones.
*Nos llevan a posibilidades de vida.
*Nos recuerdan que no somos perfectos y no lo sabemos todo.
¿Qué más piensas que las preguntas hacen en tu vida?
Entonces ¿Por qué sigo haciendo preguntas una y otra vez? Buena pregunta. =)
He aquí la revelación de hoy para mí: No puedes tener una respuesta, sin primero tener una pregunta.
Me gustan las respuestas. Me gusta saber qué es verdad, qué es lo correcto, cuál es el mejor camino, etc. Pero no necesariamente conozco esas cosas hasta que hago algunas preguntas.
Creo que el reto para nosotros es aprender a hacer las mejores preguntas. ¿Cómo llegamos más allá de las preguntas superficiales? ¿Cómo vamos más allá de las cosas visibles a los asuntos reales del corazón? ¿Dónde conseguimos el valor que necesitamos para preguntar lo que realmente queremos saber?
Creo que la respuesta fácil es que aprender a hacer las mejores preguntas es un proceso. Cuando empecé la consejería para la vida tenía unas pocas preguntas que sabía hacer. Después hablé conconsejeros experimentados y quedé admirada ante algunas de las preguntas que ellos hacían. Habían desarrollado la habilidad de aprender a hacer las mejores preguntas. Y podían ayudar a las personas a experimentar la transformación que querían en sus vidas.
Aprender a hacer preguntas – a nosotros mismos, a otros y a Dios – es un proceso. Gracias a Dios el Espíritu Santo es nuestro Consejero y nos ayuda. Eso también es bueno, porque en el proceso de hacer preguntas…
A menudo aprendo algunas cosas que no necesariamente quería saber.
Puede que no consiga respuestas a algunas cosas que pregunto.
No siempre me gustan las respuestas que consigo.
Frecuentemente termino con aun más preguntas que cuando empecé.
…pero si no pregunto, entonces no aprenderé, y no conseguiré respuestas y probablemente no experimentaré el cambio y la transformación que realmente quiero en mi vida.
Las preguntas son una herramienta que Dios nos ha dado para ser usada con humildad, abiertamente, con curiosidad, paciencia y valor.
Así que si todavía no lo has notado, esta publicación realmente es más acerca de hacerte una pregunta que darte una respuesta. =)
¿Qué es lo que más deseas?
¿Quién quieres ser dentro de un año?
¿Qué te detiene de hacer las preguntas que agitan tu alma?
¿Estás listo para comenzar a hacer preguntas?
O
¿Quieres seguir esperando respuestas que has buscado?
O
¿Estás disfrutando el proceso de preguntar, aprender, esperar y ser transformado?’
Donde sea que estés hoy espero que esta publicación te haga pensar. Espero que te lleve a hacer preguntas, a seguir preguntando y seguir buscando…y ver a Dios hacer más de lo que nunca creíste posible.
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” – Jesús (Mateo 7:7-8)

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